«La rana no se bebe el estanque en el que vive», dice un sabio proverbio chino y resulta muy apropiado para reflexionar en una semana de celebraciones (el 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente y el 8 de junio, el de los Océanos), donde el principal objetivo es concienciar a la opinión pública sobre las consecuencias negativas que la actividad humana tiene sobre la Tierra y sobre las medidas urgentes que se recomiendan tomar para revertirlas. Establecido por la Organización de las Naciones Unidas, el Día mundial del medio ambiente se celebra desde 1973 y desde entonces, cada año se centra en un asunto ambiental particularmente apremiante. Este año tiene su foco principal está puesto en la «contaminación del aire” y es una llamada a la acción para combatir un grave problema que afecta a millones de personas en todo el planeta. Tanto es así que se estima que nueve de cada diez personas en todo el mundo están expuestas a niveles de contaminación que superan los niveles de seguridad señalados por la Organización Mundial de la Salud.

“Desde 1974 hasta ahora hemos abusado más que nunca del uso de combustibles fósiles -escribe Natalia Machain, directora de Greenpeace Argentina, Chile y Colombia, en Infobae-, deforestado pulmones verdes que absorben el agua de las lluvias, destruido el hábitat de cientos de animales, contaminado los océanos y colaborado más que ninguna otra especie en la emisión de gases de efecto invernadero en el afán de producir más pero no mejor”. Por su parte, el Secretario General de la Organización Naciones Unidas (ONU). Antonio Guterres dijo: «En este Día Mundial del Medio Ambiente, tomemos todos medidas para respirar tranquilos. Desde presionar a los políticos y a las empresas hasta cambiar nuestros propios hábitos, todos podemos reducir la contaminación y ganar la partida al cambio climático».
Ahora bien, ¿qué causa la contaminación del aire?
Según señala la ONU, las principales causas de la contaminación del aire provienen de los usos domésticos, la industria, el transporte, la agricultura y los desperdicios:
Hogar: La principal fuente de contaminación en el ambiente de las casas es la quema en interiores de combustibles fósiles, madera y otros combustibles de biomasa para cocinar, calentar y encender fuegos. Alrededor de 3,8 millones de muertes prematuras son causadas por la contaminación del aire interior cada año, la gran mayoría en países en desarrollo.


Industria: En muchos países la producción de energía es una gran fuente de contaminación del aire. Las centrales eléctricas que queman carbón son un emisor importante, mientras que los generadores diesel suponen una preocupación creciente en áreas desconectadas de la red eléctrica.
Transporte: El sector del transporte mundial representa casi un cuarto de las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía, una proporción que está aumentando. Las emisiones del transporte se han relacionado con casi 400.000 muertes prematuras.


Agricultura: Hay dos fuentes principales de contaminación del aire proveniente de la agricultura: el ganado, que produce metano y amoníaco, y la quema de residuos agrícolas. Alrededor del 24% de todos los gases de efecto invernadero emitidos en todo el mundo provienen de la agricultura, la silvicultura y otros usos del suelo.
Residuos: La quema de residuos a cielo abierto y los desechos orgánicos en los vertederos liberan a la atmósfera dioxinas nocivas, furanos, metano y carbono negro. A nivel mundial, se estima que el 40% de los residuos se quema al aire libre, un problema que resulta más grave en las regiones que se están urbanizando y en los países en desarrollo.
Otras fuentes: No toda la contaminación del aire proviene de la actividad humana. Las erupciones volcánicas, las tormentas de polvo y otros procesos naturales también causan inconvenientes.
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