Un viernes de agosto de 2018, una estudiante sueca de 16 años cambió su recorrido habitual rumbo a la escuela y se dirigió al Parlamento de su país para reclamar medidas serias que permitan revertir el calentamiento global y evitar así un cataclismo medioambiental, además de la desaparición de millones de especies. Desde entonces Greta Thunberg, así se llama, repitió esta rutina viernes tras viernes y fue tal la repercusión que alcanzó que no sólo comenzó a llamar la atención de los políticos, sino que cientos de estudiantes de diversas ciudades de Europa comenzaron a seguir su ejemplo. Según la revista Times, hoy Greta es una de las 25 adolescentes más influyentes y sus acciones son apoyadas por 224 académicos que, a través de una carta publicada en febrero pasado en el diario The Guardian, se solidarizaron y apoyaron su “noble acción”. Fue, además, una de las oradoras de la Cumbre del Clima celebrada en diciembre en Katowice (Polonia); del Foro Económico de Davos, en enero pasado, adonde asisten los líderes de todo el mundo, e inspiró la creación del movimiento “jóvenes en huelga por el clima” (#SchoolStrike4Climate #Strike4Climate) que reúne a miles de estudiantes que reclaman por el planeta.


“No quiero que tengas esperanza, quiero que entres en pánico. Quiero que sientas el miedo que siento todos los días y luego quiero que actúes”. “Algunas personas, algunas empresas, saben exactamente qué valores intransferibles han sacrificado para continuar produciendo cantidades inimaginables de dinero. Y creo que muchos de ustedes (refiriéndose a los empresarios presentes en Davos) pertenecen a ese grupo”, son algunas de sus frases que trascendieron las fronteras y contagiaron su lucha al resto del mundo y que recopila la Editorial Lumen en Cambiemos el Mundo. El libro, que sale a la venta en agosto en Argentina, incluye además los discursos que ofreció ante los diversos organismos. Su tesis, la misma que sostienen los expertos, es que con un aumento de la temperatura del planeta de 2 grados hay poco tiempo para actuar, y mucho menos para los niños que, como ella, puede que sí lleguen a ver el próximo siglo.


Cabe agregar que Greta ya confirmó su presencia en la Cumbre de Acción Climática de la Onu que se realizará en septiembre en Nueva York y, en diciembre, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que tendrá lugar en Santiago de Chile. Coherente con su mensaje, la joven activista llegará allí en barco para evitar usar un avión, cuyo uso ha rechazado debido a sus altas emisiones de gases de efecto invernadero. A mediados de agosto, zarpará a bordo de Malizia II, un yate de carreras de alta tecnología equipado con paneles solares y turbinas submarinas para generar electricidad sin carbono, propiedad de Pierre Casiraghi, nieto del difunto príncipe Raniero de Mónaco, quien también se unirá a esta aventura.