A la hora de seleccionar qué modelo es el adecuado a tus necesidades, podés optar por distintos tamaños, diseños o aumentos que son las tres bases fundamentales que hacen a un excelente binocular:

1) Resolución

La resolución es la capacidad del binocular para discernir finos detalles (alta definición y nitidez). Esta varía de manera proporcional al tamaño de la lente objetivo: una lente objetivo más grande siempre proporcionará imágenes en mayor detalle que una lente objetivo de menor tamaño, independientemente del aumento. La resolución real depende de una serie de factores: la calidad de los componentes ópticos, la transmisión de luz a través de los binoculares, las condiciones atmosféricas prevalecientes, la alineación óptica y mecánica (colimación) y la agudeza visual de la persona.

2) Magnificación

Es la que determina cuán de cerca se vean las cosas. Se hace referencia a los binoculares mediante una combinación de números (7×50 mm, 8×40 mm ó 10×50 mm) impresos en el binocular. El primer número indica el tamaño hasta el cual se magnifica un objeto. Por ejemplo, en el 10×50 mm, el Nº 10 significa que el objeto se observa 10 veces más grande que a simple vista, el Nº 50 se refiere al diámetro de la lente objetivo que es situada a mayor distancia del ojo.

3) Luminosidad / brillantez (transmisión de luz)

El tamaño de las lentes-objetivo determina la cantidad de luz que llega al ojo. Esto, a su vez, establece la capacidad de transmisión lumínica del binocular o la luminosidad del objeto que se observa. A mayor tamaño de la lente objetivo, mayor será la luminosidad y potencia de resolución (nitidez) de la imagen vista a través del binocular. Por lo tanto, un binocular con una lente-objetivo grande resulta mejor para la observación en ambientes con luz tenue, durante las horas de la madrugada o al atardecer y en días nublados, de cielo encapotado (Más información: http://hokenn.wald.com.ar).

Foto Pawel Janiak /Unsplash