Ubicado a 3.812 metros sobre el nivel del mar, en la frontera entre Perú y Bolivia, el Titicaca, es el lago navegable más alto del mundo. Está considerado como uno de los diez lagos más importantes del planeta y como una de las reservas de agua dulce de Sudamérica. Y más allá de ser una atracción turística, constituye una fuente indispensable para la vida de especies de flora y fauna únicas en el mundo, así como para las miles de personas que viven a su alrededor.
Desde las últimas décadas, sin embargo, este ecosistema sufre una grave contaminación de sus aguas que, sumado a los impactos del cambio climático, lo vuelve cada más frágil. El lago está expuesto a los desechos de las comunidades y de la actividad minera, y esto acelera fenómenos como la eutrofización, un proceso natural y/o antropogénico que consiste en el enriquecimiento de las aguas con nutrientes, a un ritmo tal que no puede ser compensado por la mineralización total, de manera que la descomposición del exceso de materia orgánica produce una disminución del oxigeno en las aguas profundas.
Para prevenir fenómenos como este, el Titicaca contará ahora con un observatorio permanente en el Lago Menor, una de las zonas más frágiles de este ecosistema. Se trata de una plataforma fija que permitirá monitorear y alertar sobre la contaminación química, la acumulación de sedimentos y la degradación a partir de la entrada de miles de litros de aguas residuales al lago.
Cabe recordar que solo hace tres años el lago Titicaca sufrió un fuerte fenómeno de eutrofización, cuando las abundantes y frecuentes lluvias arrastraron las aguas residuales de las ciudades aledañas. Ese caudal de contaminación junto a la intensa radiación solar provocó que el fitoplancton se multiplique y posteriormente se descomponga, consumiendo el oxígeno en el fondo del agua y terminando con la vida de miles de aves, peces y anfibios únicos.
Iniciativas como las del observatorio permanente, emprendidas de manera conjunta entre Perú y Bolivia, permitirán que este lago ancestral se encuentre mejor protegido ante la contaminación de sus aguas, en beneficio de la vida de las poblaciones y la biodiversidad que alberga.
Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
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