De cabeza y pico pequeños, cuerpo robusto y voluminoso, y una altura aproximada de 180 centímetros, el emú (Dromaius novaehollandiae) es, luego del avestruz africano, el ave de mayor tamaño existente. Es un ave que no vuela, pero lo compensa siendo una extraordinaria corredora: puede desarrollar una velocidad promedio de 50 km por hora. Fue precisamente esta característica, y sus hábiles y rápidos movimientos, los que le posibilitaron salir airosas de lo que se conoció, en tono satírico, como “La gran guerra del Emú”, una absurda operación militar que, a fines de 1932, se llevó a cabo en Australia Occidental con la intención de contener a la gran población de emús.

Breve reseña de la Gran Guerra
Después de la Primera Guerra Mundial (1914–1918), un gran número de soldados australianos y británicos se instalaron en una zona rural de aquella región de Australia. para dedicarse al cultivo de la tierra. Lograron hacer del lugar una región próspera, pero la crisis de 1929 (conocida como la Gran Depresión), originada en Estados Unidos los alcanzó, al igual que a otros países, produciendo estragos en sus economías. A esto se sumaría, tres años después, el daño que causaban miles de emús que picoteaban los campos sembrados y producían aún más pérdidas a los agricultores, quienes se vieron obligados a solicitar ayuda al ministro australiano, Sir George Pearce, quien decidió darles pelea.
La contienda, desigual –los soldados estaban armados con ametralladoras–, la llevó adelante un ejército integrado por dos soldados en prácticas y un mayor. Después de un mes de combate y de disparar casi la totalidad de los cartuchos, se abatieron unas 1.000 aves. Resignados, los militares se retiraron y el gobierno aceptó la derrota. Y los emúes lograron finalmente salir victoriosos.

Algo más
Debido a su vida nómada, los emús son capaces de prosperar en varios tipos de hábitats, la mayoría de los que están disponibles en Australia. Prefiere pastizales, bosques de sabana y climas subtropicales, pero también pueden vivir en praderas, bosques secos, semidesiertos, tierras de pastoreo, matorrales, llanuras y regiones de clima templado. Y si bien la extinción de especies y de subespecies en las islas cercanas se debió a la caza y a la recolección de sus huevos para alimento humano, el emú hoy no es una especie amenazada. De hecho, la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza la clasifica como especie de “Preocupación Menor”.

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