La paciencia es clave en la fotografía de vida silvestre y el fotógrafo chino Yongqing Bao lo sabe y por eso esperó durante horas en las praderas alpinas de la meseta Qinghai-Tíbet para captar esta impactante imagen que refleja la cara de sorpresa y horror de una marmota que, de repente, advierte la presencia de un zorro tibetano a punto de atacarla. La marmota, hambrienta, se había aventurado a salir de su madriguera, después de su hibernación invernal de seis meses, para buscar plantas para pastar. “El momento”, como se llama esta fotografía, ganó el primer premio del concurso Wildlife Photographer of the Year 2019, que todos los años, desde 1964, organiza el Museo de Historia Natural de Londres. “Las imágenes de la meseta Qinghai-Tíbet son bastante raras, pero haber capturado una interacción tan poderosa entre un zorro tibetano y una marmota, dos especies clave para la ecología de esta región, es extraordinario”, comentó Roz Kidman Cox, presidente del jurado. Asimismo, el lugar donde fue tomada, llamado a veces “el tercer polo” por las enormes reservas de agua presentes en sus campos helados, está siendo amenazado por aumentos de temperaturas tan graves como los del Ártico. Así lo señaló el director del Museo Michael Dixon, quien agregó: “En un momento en el que estos preciosos hábitats enfrentan tales cambios, contemplar instantes fascinantes como este nos recuerdan que necesitamos protegerlos.”
A continuación, te mostramos nuestra selección de otras imágenes premiadas.

El grupo. Stefan Christmann (Alemania)
Categoría: Mejor Portfolio de Fauna Salvaje
Más de 5.000 pingüinos emperadores se amontonan y resguardan del viento y el frío en la bahía de Atka en la Antártida, frente a la plataforma de hielo Ekström. Cada macho emparejado lleva una carga preciosa en sus pies, un solo huevo, escondido debajo de un pliegue de piel (la bolsa de cría) mientras se enfrenta al invierno más duro de la Tierra, con temperaturas que caen por debajo de -40 ° C, vientos fuertes y ventiscas intensas. Desde mediados de mayo hasta mediados de julio, el sol no sale por encima del horizonte, pero al final del invierno, cuando se tomó esta fotografía, hay algunas horas de crepúsculo. Esa luz combinada con la tecnología moderna de la cámara y una exposición prolongada permitió a Stefan crear una imagen brillante.

Tierra del águila. Audun Rikardsen (Noruega)
Categoría. Comportamiento: Aves
En lo alto de una cornisa, en la costa, cerca de su casa en el norte de Noruega, Audun colocó una vieja rama de árbol a la que le conectó una cámara, flashes y un sensor de movimiento. Construyó también un escondite a poca distancia y esperó durante años, más precisamente tres, hasta que un águila real se acostumbró a la cámara y comenzó a usar la rama para examinar la costa desde arriba. Las águilas reales necesitan grandes territorios. Estos, a menudo se encuentran en áreas abiertas y montañosas tierra adentro; no obstante, en el norte de Noruega, se pueden hallar en la costa. Cazan y recolectan una variedad de presas, desde peces, anfibios e insectos hasta aves y mamíferos pequeños y medianos, como zorros y cervatillos. Y sufren la persecución de los ganaderos noruegos que las acusan –injustamente, según lo aseguran los científicos– de atacar sus animales de cría.

Momento congelado. Jérémie Villet (Francia)
Categoría. Nuevas Promesas.
En una colina empinada, estas dos ovejas Dall macho intentaban batirse a duelo, pero los fuertes vientos, la tormenta de nieve y el frío extremo (-40 °) las obligaron a una tregua. Acostado en la nieve, Jérémie, que las había perseguido durante un mes para retratarlas, también estaba luchando con el clima brutal: no sólo sus dedos estaban congelados, sino que el feroz viento hacía difícil mantener firme su lente. Durante años, soñó con fotografiar las ovejas Dall, con su característico pelaje blanco y su escenario nevado, y estaba decidido a lograrlo, a pesar de que, sin darse cuenta, sus pies sucumbirían a la congelación, de la cual le tomó meses recuperarse. Tenía sólo una imagen nítida, pero esa también era la visión de sus sueños: los cuernos y los rasgos faciales clave de las ovejas de montaña grabadas en el lienzo blanco, su pelaje fundiéndose en el paisaje nevado.

La banda de las ratas. Charlie Hamilton James (Reino Unido)
Categoría. Vida Silvestre Urbana
En Pearl Street, en el Bajo Manhattan de Nueva York, las ratas corretean entre su domicilio, debajo de las rejillas, y una pila de bolsas de basura. Sus antepasados provenían de las estepas asiáticas, viajaron con comerciantes a Europa y luego cruzaron el Atlántico. Hoy, adaptadas a la vida en la ciudad, la población de ratas urbanas aumenta rápidamente. Nadadores poderosos, excavadores y saltadores, inteligentes y sociales, estos roedores pueden, incluso, mostrar empatía el uno con el otro. Pero es su propensión a propagar enfermedades lo que inspira miedo y asco. Operando su equipo de forma remota, Charlie logró esta toma íntima con el resplandor de las luces de la calle de fondo.

El ejército arquitectónico. Daniel Kronauer (EE. UU.)
Categoría. Comportamiento: Invertebrados
Daniel ubicó suavemente la cámara en el bosque tropical cercano a la estación biológica La Selva, en el noreste de Costa Rica. La situó a centímetros del nido, utilizando un gran angular para tomar el ambiente, pero con la precaución de no molestar a las cientos de miles de hormigas guerreras, legionarias, cazadoras o marabuntas que frente a su cámara daban un ejemplo perfecto del concepto de “superorganismo”, que es cuando un grupo de animales que operan de una manera tan estrecha y armónica, en conjunto, se comportan como si fueran una sola criatura. Estas hormigas guerreras de Costa Rica construyen su nido con sus propios cuerpos, y migran cada noche a un nuevo campamento provisional o bivouac, que construyen colgándose de ramas y enganchándose con las garras de sus patas creando una red de cámaras y túneles dentro de los cuales las larvas y reina se ven protegidas.

Nómadas de la meseta de nieve. Shangzhen Fan (China)
Categoría. Animales en su entorno.
En invierno, muchos chirú, también conocidos como antílopes tibetanos, migran al calor relativo del remoto desierto de Kumukuli, en la Reserva Natural Nacional Altun Shan (China). Después de fuertes nevadas, ese día el aire era fresco y claro. Las sombras fluían de las onduladas laderas alrededor de una cálida isla de arena hacia la que se dirigían, dejando huellas trenzadas a su paso. Y desde su posición privilegiada, a un kilómetro de distancia, Shangzhen registró los elementos contrastantes antes de que desaparecieran en el calor del sol y la arena.

La cara de la decepción. Ripan Biswas (India)
Categoría. Retrato animal
Ripan Biswas se encontraba fotografiando una colonia de hormigas rojas cuando se percató de un individuo extraño. Parecía tener la cara de una hormiga pero sus ocho patas lo confundieron. Al verlo de cerca descubrió que se trataba de una araña cangrejo que imitaba una hormiga. Entonces decidió cambiar de objetivo para conseguir esta fotografía macro. Existen muchas especies de araña que imitan la apariencia y el comportamiento de otras especies. Se infiltran en las colonias de sus víctimas, bien para depredar hormigas despistadas o para evitar ser devoradas por depredadores a los que no les gustan estos insectos. Esta araña en particular, dice Ripan, parecía merodear alrededor de la colonia, para cumplir con la primer premisa.

El certamen de este año contó con la participación de más de 48.000 fotos de profesionales y aficionados de más de 100 países de todo el globo. Las imágenes ganadoras fueron seleccionadas dentro de 19 categorías, pues cada una de ellas representa una faceta diferente de la fotografía de la naturaleza o la vida silvestre, incluyendo “Fotoperiodismo de vida silvestre”, “Vida silvestre urbana” o “Bajo el agua”. Abierto a fotógrafos de todas las edades, desde el lunes 21 de octubre se comenzaron a recibir las fotografías para la competencia del próximo año. Más info en http://www.nhm.ac.uk/visit/wpy/competition.html

Crédito fotos: Wildlife Photographer of the Year 2019