La campaña “Wild For Life”  forma parte de un ambicioso programa impulsado por la ONU que reconoce los delitos contra la naturaleza como una amenaza para la vida humana. En ese marco, Península Mitre, en la provincia de Tierra del Fuego, fue elegida junto con otros nueve ecosistemas de turberas alrededor del mundo por su excepcional biodiversidad, su estado prístino y su capacidad de capturar y fijar carbono en el suelo, ayudando a mitigar el cambio climático.

Los turbales representan el 3% de la superficie del planeta y casi la mayoría de estos complejos ecosistemas han sido transformados para la agricultura y ganadería, la extracción de la turba y otras actividades humanas. El de Península Mitre está cubierto por 2.400 km2 de turba, un humedal que representa aproximadamente el 84,4% de los turbales de todo el país. Su gran extensión sin fraccionar, la profundidad y la predominancia de la especie vegetal Astelia pumila lo convierten en el punto de mayor captura de carbono de toda Argentina. Un estudio realizado por National Geographic Society estimó que hasta la fecha la península lleva almacenadas 315 millones de toneladas métricas de carbono, el equivalente a tres años de emisión según el último inventario de gases de efecto invernadero nacional.

“En un momento de la historia de la humanidad, en el que enfrentamos una crisis de extinción de especies sin precedentes y el cambio climático nos pisa los talones, contar con lugares como Mitre, que todavía se mantienen salvajes, es un privilegio”, señaló Martina Sasso, coordinadora de Sin Azul No Hay Verde, el programa de conservación marina de la Fundación Rewilding Argentina. “Resaltar sus ecosistemas es un llamado a la concientización- agrega- La mitigación de los gases de efecto invernadero, pero sobretodo la restauración de los ecosistemas, tiene que ser un esfuerzo de todos.”

Según Naciones Unidas, los turbales y sobre todo Península Mitre, son una “super” solución basada en la naturaleza refiriéndose a su capacidad para la mitigación y adaptación al cambio climático. Dentro de este enfoque, la protección y restauración de ecosistemas es considerada como una herramienta concreta que podría proveer el 30 por ciento de la mitigación necesaria para el 2030 para aplacar la curva del calentamiento global.

Tal como señalan desde Sin Azul No Hay Verde, a principios de septiembre se abrió nuevamente el debate legislativo en Tierra del Fuego alrededor del proyecto de ley para la protección de los turbales. Es el décimo proyecto que se presenta con este fin y a pesar del consenso, la ciencia y todos los estudios generados a lo largo de este proceso y el impulso general todavía no ha sido declarada área provincial protegida.

“Un mundo, una sola salud”

Organizada por el Global Landscape Forum y Naciones Unidas, el día 29 de octubre tendrá lugar la conferencia “Un mundo, una sola salud”. Durante la misma, expertos en biodiversidad, científicos, periodistas y actores clave que representan una variedad de sectores expondrán sobre los diversos problemas mundiales en curso relacionados con la biodiversidad, la restauración de ecosistemas y la salud pública, y Península Mitre estará ocupando un espacio en el marco de esta serie de charlas.

Fuente: Sin Azul No Hay Verde

Crédito fotos: Joel Reyero @Naturalflash