Es un referente mundial en el área de conservación, más precisamente en la conservación de pingüinos, una especie a la que admira y a la que siente que protegerla es su misión en la vida. “De las 18 especies de pingüinos que viven en nuestro planeta, más de la mitad está actualmente amenazada. Para la mayoría de ellos, la situación está empeorando”, dice el biólogo argentino Pablo García Borboroglu, presidente de la Global Penguin Society, quien el año pasado fue galardonado con el Whitley Gold Award, conocido como “Green Oscar” o el “Oscar verde”, en reconocimiento a la trayectoria y contribución sobresaliente en ciencia y conservación en pingüinos y en áreas protegidas marinas. Y en mayo, su proyecto fue elegido entre 957 candidatos de 111 países para ser uno de los diez finalistas nominados al Premio Rolex a la Iniciativa 2019, que por primera vez invita al público a participar y a votar por el proyecto que más lo inspire.
Investigador del Conicet, García Borboroglu vive en Puerto Madryn y lleva treinta años estudiando y protegiendo a los pingüinos. Ha generado investigaciones útiles para la conservación y manejo de ambientes y especies en cuatro continentes, y su trabajo contribuyó a proteger a más de tres millones de hectáreas marinas y costeras que utilizan las distintas especies de pingüinos. Esto llevó a la creación, en 2015, de la reserva de biosfera de Unesco más grande de Argentina. Situada en la provincia de Chubut, la reserva de biosfera Patagonia Azul se extiende por una superficie de 3.102.005 hectáreas, de las cuales el 58 por ciento son marinas y el resto, terrestres. Comprende una zona costera donde se da la diversidad biológica más rica de todo el litoral argentino, así como importantes sitios para la reproducción, cría e inmigración de diversas especies de aves y mamíferos. Allí se encuentran 20 colonias de pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus), que suman el 40 por ciento del total mundial de la especie.– Usted dijo que “proteger a los pingüinos es su misión en la vida”. ¿Qué lo cautivó y cautiva de estas aves marinas?
– Admiro lo valientes y determinados que son. Ser un pingüino no es fácil. Pasan meses criando a los pichones en condiciones muchas veces adversas, nadando cientos de kilómetros para buscar alimentos y volver a las colonias para alimentar a los pichones. Para mí son un ejemplo de tenacidad y de lucha contra la adversidad. No importa qué pasa, ellos siguen y siguen. Pueden vivir hasta los 35 años, lo cual es asombroso. Y durante cada temporada forman pareja para poder criar pichones con vida. Se separan cuando viene el invierno, pero como son muy territoriales, vuelven al lugar donde reprodujeron y, muchas veces, las parejas se vuelven a encontrar. Nosotros hemos seguido a una pareja que ha estado junta ¡por al menos 17 años! Hasta que un año la hembrita no llegó más de la migración.– Si los pingüinos son indicadores de la salud del océano y sabemos que de las 18 especies de pingüinos que viven en nuestro planeta, más de la mitad está amenzada, no es difícil concluir que nuestros océanos no están muy saludables. ¿Cuáles son las principales amenazas a las que estas expuestas? ¿Han modificado hábitos o conductas para subsistir?
– Los océanos están en problemas y por ende los pingüinos también lo están. Son muy sensibles a las alteraciones de su hábitat, y encima tienen dos, el marino y el terrestre, porque vienen a tierra a reproducirse. En el océano las principales amenazas son el cambio climático y la pesquería mal manejada. Los pingüinos mueren porque quedan enmallados en las operaciones de pesca o en la competencia por el alimento, dado que muchas veces las pesquerías están en lugares donde se alimentan estas aves o cercanas a colonias, como el caso de la Antártida. Otro problema es la polución marina, antes era principalmente por petróleo y ahora es más por problemas e interacciones negativas con plásticos. En el continente el problema es el disturbio humano y la introducción de nuevos predadores que no son ni lo fueron familiares para los pingüinos durante sus millones de años de evolución.– Desde hace unos meses hay un intenso debate respecto de la salmonicultura y la posibilidad de instalar centros de cultivo en el territorio de Tierra del Fuego. ¿Afectaría ello directa o indirectamente a la población de pingüinos? Y si es así, ¿cuáles serían sus consecuencias?
– La salmonicultura es un problema ambiental. Obviamente en Chile se ilumina la parte productiva, pero ambientalmente ha sido una catástrofe. No sólo por la cantidad de escapes que hubo de especies exóticas, ya que son muy agresivas y voraces y han causado numerosos estragos a las especies nativas, sino por el alimento que se deposita en el fondo, que en general produce eutrofización y por ende efectos muy nocivos. Por lo tanto, al modificar el ambiente, afecta a todas las especies que lo están utilizando o están próximos a él. Así que estamos totalmente en contra de que esto llegue a la Argentina porque también hay que tener en cuenta que el ecoturismo, que viene de la mano de tener un ambiente saludable y especies en condiciones, genera gran cantidad de divisas para las economías regionales como la de nuestro país. Entonces hay que tener mucho cuidado con estas actividades que prometen mucho, pero la verdad es que son beneficiosas para unos pocos nada más.– Entiendo que en los últimos años ha establecido un vínculo con Disney, más precisamente con la Disney Conservation Found. Ello le ha permitido financiar en parte su programa “Mensajeros del mar”. A cambio usted le brinda asesoramiento científico y algunos tips para enriquecer el juego Club Penguin. ¿Cuáles han sido sus sugerencias y aportes?
– Cuando empezamos, hace casi diez años, yo veía que mis hijos jugaban a Club Penguin. Observé que no había un contenido educativo, a pesar de que había una audiencia de 100 millones de chicos en el mundo. Fue ahí nuestro acercamiento con ellos. Nosotros le brindamos información para enriquecer la experiencia de juego, para que mientras los chicos juegan aprendan sobre cuestiones ambientales y de los pingüinos, y a cambio ellos apoyaban nuestras actividades educativas y en algún caso contribuyeron también muchísimo con algún fondo para que nosotros creáramos áreas protegidas marinas.– La Global Penguin Society que usted dirige cumplió 10 años. ¿Cuáles han sido sus mayores logros?
– Hasta ahora hemos contribuido a proteger 32 millones de acres de hábitat de pingüino marino y terrestre. Hicimos planes de manejo para 19 colonias de pingüinos y, en el marco del programa “Mensajeros del mar”, llevamos a más de 6.000 niños de países en desarrollo a conocer a sus pingüinos porque, aunque parezca increíble, muchos de esos chicos que inclusive viven en ciudades costeras no conocen el mar o tienen menos información que aquellos chicos que viven en ciudades grandes y no tienen a estas aves marinas. Trabajamos mucho para establecer el grupo especialista en pingüinos de la Unión Internacional de Conservación de Naturaleza que lidero junto con una colega de Estados Unidos y hemos convocado a doce miembros que representan todas las especies y todas las áreas del mundo. Hasta ahora hemos beneficiado a 1.200.000 pingüinos de todo el planeta y lo interesante de la Global Pinguin Society es que es la primera y única organización dedicada exclusivamente a la protección de todas las especies de pingüinos del mundo. Esto es bastante innovador a través de nuestro esquema de ciencia, al producir ciencia útil a través de la conservación; manejo, con la creación de áreas protegidas marinas y el mejoramiento del manejo de estas áreas y de las colonias visitadas por turistas; y de educación, a través de viajes educativos, limpieza masiva de playas con adolescentes, material educativo en distintos idiomas, y asociándonos a plataformas como la de Disney, la cual nos permite llegar a una audiencia muy masiva. Hace un mes Disney Nature lanzó su película Penguins y eligió a nuestra organización para destinar parte de los fondos de esta película y apoyar la conservación de pingüinos. Lo interesante de este documental con un formato de comedia es que la gente se entretiene y se educa, y como estos mensajes llegan a la emoción, no solamente a la razón con conocimiento puro, se logra de alguna forma cambiar la conducta de la gente porque se la sensibiliza.La primera edición de los Premios Rolex tuvo lugar en 1976 y tiene como principal objetivo apoyar a mujeres y hombres pioneros capaces de hacer avanzar el conocimiento sobre el mundo, mejorando el bienestar humano y protegiendo nuestro patrimonio natural. Este es el primer año que Rolex permite al público participar en la votación. Para conocer los 10 proyectos finalistas se puede acceder a https://www.rolex.org/es. Para votar el proyecto de Borboroglu sólo hay que acceder al link: https://www.rolex.org/rolex-awards/finalists/pablo-garcia-borboroglu y votar. Hay tiempo hasta el próximo 6 de junio.