Cuando el 26 de diciembre pasado logró su objetivo, el atleta y escalador de montañas estadounidense Colin O´Brady se convirtió en el primer hombre en completar el cruce de la Antártida en solitario, sin apoyo ni ayuda. Había salido el 3 de noviembre del glaciar Union, en la Antártida, al mismo tiempo, aunque de manera independiente, que el capitán de la Armada británica Louis Rudd, de 49 años, quien llegó un par de días después. El deportista estadounidense de 33 años, tardó 54 días en recorrer 1.482 kilómetros hasta llegar a destino: la barrera de hielo de Ross. En su equipaje, O’Brady llevaba una bolsa de dormir para 40 grados bajo cero, paneles solares portátiles, esquís de fondo, teléfonos satelitales y módems, y un localizador GPS programado con puntos de paso. Los últimos 125 kilómetros los realizó en 32 horas después de decidir hacer la última etapa de un tirón: “Mientras hervía agua para prepararme el desayuno, una pregunta aparentemente imposible surgió en mi mente”, escribió O’Brady en su cuenta de Instagram. “Me pregunté: ¿Sería posible hacer el camino que me queda hasta la meta de una tirada?”. Para cuando se estaba atando las botas, el plan que parecía imposible se había convertido en un objetivo consolidado al lograr hacer los kilómetros que le faltaban de un tirón.

El diario The New York Times describió el esfuerzo de O’Brady como uno de los “hechos más notables de la historia polar”, a la altura de la “carrera por conquistar el Polo Sur” del noruego Roald Amundsen y el inglés Robert Falcon Scott en 1911. Ese no fue el primer récord de O’Brady. En 2016, escaló en 132 días las cumbres más altas de los siete continentes, incluido el Everest, lo que lo convirtió en el “escalador más rápido de las siete cumbres”.