Conocida por los nativos como Chomolungma (“Madre del Universo”), el Everest (8.848 m) es parte del Hindú Kush Himalaya, un macizo montañoso cuyo ecosistema se encuentra entre los más sensibles al cambio climático. Para monitorearlo, un equipo liderado por la National Geographic Society y la Universidad de Tribhuvan, de Nepal, logró instalar en junio, cinco estaciones de monitoreo, (dos de ellas a una altura récord de 8.430 y 7.945 metros), que permiten estudiar cómo las crecientes temperaturas globales están afectando esas heladas y glaciales cumbres montañosas, de cuyas aguas depende entre el 20 y el 25 por ciento de la población mundial, según señala Paul Mayewski, director del Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Maine y líder de la expedición.
La hazaña, que llevó meses de entrenamiento, forma parte de una misión llamada Perpetual Planet Extreme Expeditions -lanzada este año junto a Rolex en el marco de la campaña Perpetual Planet-, que tiene como principal objetivo estudiar los impactos del cambio climático en tres de los sistemas que sustentan la vida: las montañas, los bosques tropicales y los océanos.
La historia de Rolex está ligada a varias de las más grandes aventuras de la Humanidad del siglo pasado. Durante casi un siglo, supo acompañar -y lo sigue haciendo- a decenas de exploradores pioneros que han desafiado límites y superado desafíos. Nombres como los de Edmund Hillary y Tenzing Norgay, quienes lograron alcanzar por primera vez la cima del Everest, o Jacques Piccard y Don Walsh, que, en 1060, descendieron hasta una profundidad récord de 10.916 metros en la Fosa de las Marianas, son sólo algunos ejemplos que no hacen más que subrayar la excelencia de una marca reconocida, según la revista Forbes y el Reputation Institute, como la de mejor reputación del mundo.
Con acciones como las que permitieron instalar la estación meteorológica más alta del planeta, la compañía suiza reafirma su compromiso con la exploración y entiende que, más allá del afán por el descubrimiento, hoy las expediciones deben, además, concienciar sobre la apremiante necesidad de preservar el planeta. En este sentido, la campaña Perpetual Planet no sólo afianza su vínculo con la National Geographic Society, con la que colabora desde 1954, sino que multiplica sus asociaciones con personalidades y organizaciones que, activas en la exploración y cuidado del ambiente, constituyen una fuente de inspiración para las nuevas generaciones de exploradores. Ejemplo de ello es la iniciativa Mission Blue de la oceanógrafa y bióloga marina Sylvia Earle, quien trabaja incansablemente para proteger los océanos a partir de una red de áreas marinas denominadas Hope Spot (ver nota “La dama de las profundidades”), y los Premios Rolex a la Iniciativa, un prestigioso galardón que reconoce la labor de personas con proyectos capaces de potenciar el conocimiento y de hacer del mundo un lugar mejor.