El punto Azul

“La naturaleza no solo nos hace sentir mejor sino que sirve de alivio de las demandas y estímulos constantes de la vida moderna”, escribe la periodista Florence Williams en su último libro The Nature Fix (La dosis natural) y argumenta, desde ciencias tan variadas como la biología, la psicología y la medicina, qué hay detrás de los efectos positivos que la naturaleza tiene sobre nuestros cerebros.
El término biofilia, el placer espontáneo que sentimos en contacto con la naturaleza salvaje, no es nuevo. Fue introducido en 1985 por el reconocido biólogo y naturalista estadounidense Edward O. Wilson, conocido como “el señor de las hormigas” y autor también del concepto de biodiversidad, quien argumenta porqué la preservación de las especies es de vital importancia para la humanidad: “La necesidad humana de la naturaleza está vinculada no solo a la explotación material del medio ambiente -escribe en su libro The biophilia hypothesis-, sino también a la influencia de la naturaleza en nuestro bienestar emocional, estético, cognitivo e incluso en el desarrollo espiritual.”
Sin embargo, no siempre somos conscientes de la importancia que la naturaleza tiene en nuestras vidas ni del respeto que esta merece, aun cuando sepamos que además de ser parte de ella, dependemos de esta para subsistir. De hecho, un reciente estudio dado a conocer en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), determinó que las 7.500 millones de personas que hoy habitan la Tierra representan apenas el 0,01% del total de la masa de la vida. Y que pese a esta desproporción, desde el comienzo de la civilización, la humanidad ya lleva aniquilados el 83% de los ejemplares de mamíferos salvajes, el 80% de los mamíferos marinos, la mitad de las plantas y el 15% de los peces.
Ya pasaron 24 años desde que Carl Sagan publicara su libro Un punto azul pálido, inspirado en aquella imagen de nuestro planeta tomada en febrero de 1990 por la sonda espacial Voyager 1, desde una distancia aproximada de 6.000 millones de kilómetros. “Quizá no haya mejor demostración de la locura y la vanidad humana que esa imagen a distancia de nuestro minúsculo mundo”, escribe Sagan, quien resalta la importancia de preservar y amar nuestro planeta, “una mota de polvo suspendida en un haz de luz solar”.

En la inmensidad de la web, también suspendida, pero en el casi infinito espacio virtual, esta página pretende, además de informar y entretener, acercar algunas de las maravillosas facetas que nos brinda la naturaleza y destacar la acción de diversos actores que trabajan por la preservación de nuestro punto azul… Y para los más chicos, una serie de cuentos para leer o escuchar que, de la mano de dos pequeños aventureros, Jane y Pascasio, nos revela algunas de las fantásticas habilidades animales. ¡Bienvenidos!

Cristina Di Pietro