Millones de toneladas de basura, plásticos desechables y vertidos contaminantes arrojados durante años al mar están cambiando la química de los océanos, amenazando la salud humana y la biodiversidad en todo el planeta. A esto se suma la pesca indiscriminada que ha provocado, según palabras de la exploradora y bióloga estadounidense Sylvia Earle (Testimonial Rolex desde 1982), una reducción de alrededor del noventa por ciento de muchas especies. “El océano tiene problemas. Y, por lo tanto, nosotros también”, dice esta pionera en la exploración submarina y la conservación, y una de las científicas marinas más destacadas e inspiradoras. “Sin océano no hay vida. Sin azul no hay verde” es una de sus enunciados más célebres y es también la frase emblema del equipo del Programa Marino de Conservation Land Trust (CLT) Argentina, compuesto por mujeres que trabajan para crear y ampliar la superficie protegida de nuestro mar.
Comprometida, apasionada e incansable defensora de los océanos y sus vulnerables ecosistemas desde hace más de cinco décadas, Earle nos advierte sobre la necesidad de llevar adelante acciones urgentes para revertir los daños sobre “el corazón azul del planeta”. “La buena noticia -señala- es que, por primera vez en la historia, podemos observar, calcular, medir y comprobar no sólo cómo estamos dañando la Tierra, sino también lo que se puede hacer para curar el daño y hacer las paces con la naturaleza, una clave fundamental para hacer la paz entre nosotros mismos”.
Exploradora residente de la National Geographic Society, Earle es una “Leyenda Viva”, tal como fue reconocida por la Biblioteca del Congreso de EE. UU., y “héroe del planeta”, según la distinguió la revista Time en 1998. Lleva realizadas más de 100 expediciones por todo el mundo y acumula más de 7.000 horas de buceo en labores de investigación. Tiene el récord de inmersión en solitario a 1.000 metros de profundidad. Y en 1970, en el marco del Proyecto Tektite II , lideró el primer equipo de submarinistas con las que permaneció durante dos semanas, a 18 metros de profundidad, en las Islas Vírgenes, para comprobar el impacto físico y psicológico en el cuerpo humano de vivir sumergidos durante períodos prolongados de tiempo.
En la actualidad, la “dama de las profundidades”, como también se la conoce, gracias a su iniciativa Mission Blue, inspira a comunidades y gobiernos a proteger la vida marina que está en peligro debido a la actividad humana, y contribuye a establecer en diversos lugares del globo zonas oceánicas a preservar, denominados Hope Spots (“lugares de esperanza”).
El año pasado, a dos meses de cumplir sus 82 vitales años, Earle fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia “por su dedicación a la exploración e investigación de los océanos, el conocimiento de los fondos marinos y la conservación integral de los mares, que se ha convertido en uno de los desafíos medioambientales de nuestro tiempo”, según destacó el jurado del premio.
“Nunca más habrá una oportunidad mejor para actuar, ahora que todavía estamos a tiempo –afirma Earle-. Los próximos diez años pueden ser vitales para los siguientes mil. Lo que hagamos o dejemos de hacer será totalmente determinante”.