Armado con un traje de neoprene de 7 milímetros de grosor y un enorme coraje, en mayo pasado el colombiano Orlando Duque, 13 veces campeón del mundo de clavados, emprendió una de las aventuras más peligrosas y difíciles en sus más de 25 años de carrera deportiva: saltar desde un gigantesco témpano de hielo en la Antártida con el objetivo de mostrarle al mundo lo maravilloso que es el Continente Blanco y lo esencial que es su conservación para la vida en la Tierra. Fueron más de 10 mil kilómetros de recorrido por aire, mar y tierra, después de haber partido desde Colombia, su país natal. Ya en la Antártida, con un equipo conformado por más de 15 de personas (entre los que se encontraban buzos, médicos, enfermeros, cámarógrafos y fotógrafos), emprendió el viaje hacia el punto elegido, un iceberg gigantesco de 20 metros de altura.

“Cuando logré escalarlo me tocó picar un poco de hielo en la punta desde donde iba a saltar para poder tener un espacio en el que tener estabilidad. Mi mayor miedo en ese momento era que se desprendiera un trozo de hielo y que mi sueño terminará ahí. Era muy peligroso”, dijo Duque. La visibilidad era muy poca, las condiciones eran bastante precarias y las aguas, heladas -estaban por debajo de 1 grado centígrado-, pero finalmente Duque superó el desafío deportivo, además de dar a conocer su mensaje y concientizar a la humanidad para que no siga destruyendo una de sus principales fuentes de vida. “La gente tiene que tomar más conciencia -dice Duque-. Hay que reducir el consumo de petróleo y de plástico, hay que consumir menos de lo que se necesita para conservar lugares como la Antártida”.

Además de 13 veces campeón mundial, Duque es dos veces récord Guinnes: tiene el mayor número de participaciones en un mundial y  logró la calificación más alta en un campeonato de clavados de altura cuando en el año 2000 ganó un perfecto 10 por su actuación.