Distinguida en 2013 con el Premio Konex y en 2017, con el Premio Ramón Margalef de Ecología (por solo nombrar algunos de los tantos reconocimientos que obtuvo), la bióloga cordobesa Sandra Díaz fue nombrada “Foreign Member” por la Royal Society de Londres, una de las instituciones científicas más antiguas y prestigiosas del mundo.

Ya en 2018, fue mencionada por cuarto año consecutivo, como una de las mentes más influyentes del mundo. ¿El motivo? La Dra. Díaz se encuentra dentro de un grupo de elite que representa al 1% de científicos más citados y referidos del planeta dentro de su especialidad, según el ranking elaborado en base a los resultados arrojados por la plataforma Web of Science, de la compañía internacional Clarivate Analytics, realizada según las principales publicaciones científicas.

Díaz es investigadora Superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC) y profesora del Departamento de Diversidad Biológica y Ecología de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (UNC). Autora de más de 130 publicaciones científicas, es un referente en el área de Ambiente y Ecología, por sus contribuciones que se centran en la ecología de comunidades y ecosistemas, la macroecología y la biodiversidad dentro del contexto del cambio ambiental global

La investigadora argentina fue, además, mencionada por la revista Nature como uno de los cinco científicos “para mirar” en 2019 por coliderar el Informe Global de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), panel que investiga la biodiversidad, los ecosistemas y sus contribuciones a la humanidad y que trata de explicar cómo han cambiado la diversidad biológica en los últimos 50 años y cuáles son las principales causas, no sólo los factores impulsores directos –como por ejemplo la deforestación–, sino también los indirectos, las tendencias socieconómicas, culturales y los modelos de sociedad, que son la raíz de esos impulsores directos. Díaz afirma que realizar este trabajo es importante para proporcionar una fuente de conocimiento sobre la que basar las decisiones para un futuro, que contemple tanto a la gente como al resto de la vida en el planeta.

Foto: gentileza IPBES