Vogue Italia publicó su primera edición del año y de la década con ilustraciones en lugar de fotografías, una iniciativa que tiene como objetivo resaltar el impacto ambiental que tienen las sesiones de fotos en revistas impresas. En la carta de su editor Emanuele Farneti, este tomó como ejemplo la edición de septiembre de 2019, la más grande del año, para mostrar lo grande que es la huella de carbono de una revista de moda y lo fue que ahorró este mes: 150 personas involucradas, 20 vuelos, 12 viajes en tren, 40 autos en espera, 60 entregas internacionales, 10 horas ininterrumpidas de luces encendidas, desperdicio de alimentos en los servicios de catering, plástico para envolver las prendas, electricidad para recargar teléfonos, cámaras, etc… una cantidad de recursos inimaginable cuyo resultado son sólo portadas.
Las ocho portadas ilustradas de enero, en las que figura la leyenda “No se requirió producción de sesión de fotos para hacer este tema”, cuentan con el trabajo de diferentes artistas que representan modelos de la vida real con Gucci. Entre ellas una portada de la pintora mozambiqueña-estadounidense Cassi Namoda, quien dibujó a la modelo Ambar Cristal Zarzuela con una lágrima en su mejilla; del artista italiano Paolo Ventura, quien retrató a la modelo holandesa Felice Nova Noordhoff vestida con un top con flecos de oro rosa y metalizado; y del artista y diseñador de personajes japonés Yoshitaka Amano, quien dibujó a la modelo Lindsey Wixson con una gruesa gargantilla negra.
Por su parte, Vanessa Beecroft, una artista conceptual italiana de performance y colaboradora de Kanye West, representó a una modelo con organza, y el artista de cómics Milo Manara, quien según Farneti, se inspiró en el David de Miguel Ángel. muestra a la modelo Olivia Vinten vistiendo lencería y guantes de látex.
El Editor jefe de la revista italiana agregó que los ahorros obtenidos en las ediciones de enero serán destinados a restaurar una fundación estudiantil de Venecia que quedó gravemente dañada tras las inundaciones de noviembre.