El pasado 9 de mayo la elefanta Mara dejó finalmente su recinto en el Ecoparque de Buenos Aires para iniciar un viaje de 2.752 kilómetros por tierra rumbo al Santuario Global de Elefantes (Global Sanctuary for Elephant) de Brasil. Allí llegó después de cuatro días y allí permanece hoy, feliz, después de más de 50 años de cautiverio. Su historia comenzó hace 55 años en la India. Pasó por diversos circos de Alemania, Uruguay y Argentina hasta que en 1995, producto de un decomiso judicial al Circo de Rodas, llegó al entonces zoológico de Buenos Aires.
Ubicado en Chapada dos Guimarães, en el Mato Grosso, el nuevo hogar de Mara ocupa un predio de 1.200 hectáreas con arroyos, áreas boscosas, colinas y pastos exuberantes, y un clima cálido que perdura todo el año. Scott Blais, su director y fundador, estableció este santuario -el primero en América Latina para elefantes- en 2013, después de fundar en 1995 el Global Sanctuary for Elephants en Tennesse (Estados Unidos). Estudioso del comportamiento de estos animales, Scott tiene más de 20 años de experiencia en el manejo de zoos y circos: ver cómo allí los explotaban fue lo que lo impulsó a dedicar su vida a rescatarlos, comentó en una nota en Infobae.
Mara llegó a destino el 13 de mayo, poco después de las 13.00 hs. Desde la caja en la que había sido trasladada, escudriñó el escenario y se tomó su tiempo para salir. Luego asomó su trompa, comenzó a oler el césped natural y la tierra colorada de alrededor y, a modo de reconocimiento, la lanzó sobre su cabeza y lomo. Ya a partir de ese momento, monitoreada por Scott y el resto de su equipo, Mara comenzó su período de adaptación y al poco tiempo conoció a Lady, Rana y Maia, las otras tres grandes damas asiáticas del santuario.
Ya pasaron dos semanas desde que Mara llegó al paraíso. Su adaptación ha sido sorprendente y su amistad con Rana se fortalece día a día, a tal punto que permanecen juntas largas horas. “Mara está disfrutando mucho de sus nuevas amistades. Por eso come y bebe poco, se ocupa más de su sociabilización y esto sucede porque todavía está con todas las emociones a flor de piel”, señaló a Télam el director del santuario y agregó: “Parecía que Rana la hubiera reconocido de algún pasado en común, o que sintiera una conexión con ella (…) Fue simplemente mágico, hermoso, excedió por mucho cualquier reacción que pudiéramos haber anticipado”.
En las redes sociales Scott actualiza periódicamente la información y comparte videos conmovedores que muestran a Mara con su nueva (o vieja) amiga Rana. En el sitio web del santuario (https://globalelephants.org) hay información, un espacio para el que quiera colaborar y las historias de sus habitantes: los que estuvieron, están y ojalá pronto puedan estar, como Pocha, Guillermina, Kenya y Tamy, los elefantes del zoo de Mendoza, que esperan desde hace ya demasiado tiempo una definición.

Sabías qué…
…existen más de 10 características físicas que diferencian a los elefantes asiáticos de los africanos. Los primeros, por ejemplo, son más pequeños y sus orejas son rectas en la parte inferior, a comparación de las grandes orejas en forma de abanico de las especies africanas. Todos los elefantes africanos, tanto machos como hembras, poseen colmillos, mientras que sólo algunos elefantes machos asiáticos los tienen.
…la trompa de un elefante cuenta con alrededor de 40.000 músculos. Estos la utilizan para succionar y beber agua, recoger objetos, emitir sonidos de alerta y saludarse entre sí.
…los colmillos suelen usarse para proteger la trompa, levantar y mover objetos, recolectar alimento y remover la corteza de los árboles. También para defenderse. En épocas de sequía, con ellos cavan agujeros para encontrar agua bajo la tierra.
…los colmillos son en realidad dientes que se extienden más allá de su boca. Están conectados al cráneo y tienen terminaciones nerviosas, al igual que nuestros propios dientes. Una vez que un colmillo se rompe, daña o quita, no vuelve a crecer.
…los elefantes son importantes ingenieros de los ecosistemas. Crean caminos a través de los densos bosques que habitan permitiendo así que otras especies transiten. Muchas especies de árboles en los bosques de África central y Asia dependen de las semillas que pasan a través del tracto digestivo de un elefante antes de poder germinar. Y por si fuera poco, la pisada de un elefante, al llenarse de agua, puede permitir que se desarrolle un micro ecosistema, convirtiéndose en el hogar de renacuajos y otros organismos.
…hoy en día, la amenaza más grande para los elefantes africanos es la caza furtiva que alimenta al tráfico ilegal de marfil. Para los elefantes asiáticos, es la pérdida de hábitat y el consecuente conflicto entre humanos y elefantes que esto genera.

Fotos: Global Sanctuary for Elephant, Tomás Cuesta / Ecoparque y Pixabay